Luchas y memoria popular

31 de agosto, 18 y 19 de septiembre (asesinados por el fascismo, 1975) Jesús García Ripalda, José Ramón Martínez Antia “Montxo”, Andoni Campillo Alkorta

Jesús García Ripalda

Jesús García Ripalda aquella tarde de domingo del 31 de agosto de 1975 llevaba la pancarta de la manifestación junto a otros jóvenes en Donosti. A la altura del Bar Iraeta, en la confluencia de las calles Larroca y Miracruz, fueron atacados por un grupo de policías de paisano. Le pusieron la zancadilla y a continuación uno de los secretas le disparó un tiro en el abdomen a bocajarro. Cayó desplomado por aquel disparo que como se supo de inmediato había sido realizado por un policía muy conocido de apellido Lestón.
Después de unos minutos montaron en un coche al herido y lo trasladaron al hospital militar, que por el desuso no disponía de médicos. Solamente unas enfermeras y una monja se encontraban en el lugar. Llegó vivo y pidiendo que llamasen a su familia. La monja le decía que “lo que tenía que hacer era rezar” y Jesús Mari contestaba que sí, pero que llamasen a su familia. Y allí murió sin que nadie le ayudase a salvar su vida. Lo trasladaron al cementerio de Polloe donde Petra Ripalda, su madre, fue la única a la que le permitieron velar el cadáver custodia-do por policías armados con metralletas. Al cadáver se le hicieron 2 autopsias. En la primera el facultativo enseñó a la familia la bala con la que le mataron. La segunda, a petición de la policía, fue realizada por un médico militar totalmente borracho, que sacó el cuerpo de la caja, lo tumbó en el suelo e hizo una carnicería con su cadáver. A tal punto llegó, que la familia trasladó sábanas de su casa para poder tapar el cuerpo y envolverlo. Este “carnicero” concluyó que había muerto por anemia y parada cardiaca. ¿Y el disparo?
La versión oficial sobre el incidente fue totalmente falsa. Acusaban a Jesús Mari de llevar una navaja con la que atacó al policía que no tuvo más remedio que defenderse. Cuando la madre fue a comisaria por sus pertenencias reclamó también la navaja de su hijo, objeto que nunca apareció.
El entierro y funeral estuvieron vigilados por la policía armada, que apuntó más de una vez a la familia con sus metralletas. No dejaron que se pusiese esquela en ningún periódico de la época.
Pero la persecución a la familia no acabo allí. Días después una pareja de policías de paisano irrumpió por la fuerza en el domicilio familiar para pedir a la madre que perdonara públicamente al asesino de su hijo. La familia del joven no accedió jamás. Durante algún tiempo vivieron con la constante vigilancia policial y los teléfonos intervenidos.

José Ramón Martínez Antia “Montxo”

Montxo, militante de ETA, muere tiroteado por la policía en Madrid el 18 de septiembre de 1975 en una operación contra la estructura de la organización.

Andoni Campillo Alkorta

Andoni tenía 22 años cuando falleció en un enfrentamiento con la policía en Castellnou (Barcelona) el 19 de septiembre de 1975. Era militante de ETA.